Cuando la fe amenaza la vida

Publicado: abril 25, 2010 en Uncategorized

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Archivo El Tiempo. Rosa* se está muriendo. En el lado derecho del cerebro tiene un aneurisma (una obstrucción en una vena) que se le puede estallar en cualquier momento. Es una bomba de tiempo. Para salvar su vida debe someterse a una operación a cerebro abierto, cirugía de alto riesgo que no se le ha podido practicar porque ella interpone restricciones basada en sus creencias religiosas.

Rosa desde 1972 pertenece a los Testigos de Jehová, comunidad religiosa que rechaza las transfusiones de sangre (ver recuadro). Meterla al quirófano, sin la posibilidad de hacerle una transfusión sanguínea, es matarla , dice Polidoro Saavedra, anestesiólogo de la Clínica La Carolina. En esta cirugía, los pacientes pueden presentar hemorragias de tal intensidad que los médicos necesitan tener a mano una reserva de sangre para lograr la oxigenación adecuada de los tejidos.

A los Testigos de Jehová se les deben administrar los líquidos sustitutos que ellos recomiendan, pero ninguno transporta oxígeno explica Saavedra. Si Rosa presenta una hemorragia durante la operación puede quedar con daño cerebral o morir . La opción que le dieron los médicos fue ponerle un catéter, que haría las funciones de la vena que tiene obstruída, sin administrarle sangre. Las probabilidades son que quede loca, boba, que se muera o que quede bien , dice su esposo.

La otra posibilidad, permitida por los Testigos de Jehová, es la hemodilución, una especie de transfusión con sangre de la misma persona, en la que esta sale y retorna inmediatamente a su sistema circulatorio; pero en el caso de Rosa no es posible este mecanismo porque ella, en determinado momento, podría necesitar toda la sangre que circula en su cuerpo durante la operación.

Polémica por la sangre

Los médicos que atendieron a Rosa dijeron que el único requisito que ellos exigían para operarla era poder administrar sangre en caso de emergencia, y lo único que nosotros exigíamos era que no se le suministrara sangre en ningún momento. Incluso, exoneraríamos a la clínica si algo malo llegaba a sucederle , afirmó su esposo.

Finalmente, Rosa decidió no someterse a la operación. Estoy convencida dice de que lo que dice la Biblia sobre abstenerse de consumir sangre hay que cumplirlo. Además, yo me siento feliz sirviéndole a Dios . Según Rosa, la decisión de no operarse la tomó por un pasaje bíblico que aparece en Hechos 15:28: Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que ésas indispensables: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la impureza .

Consultados por EL TIEMPO sobre la doctrina que les impide admitir las transfusiones de sangre, los representantes de los Testigos en Colombia, dieron la siguiente explicación: la prohibición bíblica respecto al acto de comer sangre no es sencillamente una ley dietética. La Biblia enseña que, por razón de que la sangre es sagrada, no ha de usarse para ningún propósito humano Nótese que ellos interpretan el admitir una transfusión como comer o consumir sangre.

Paradójicamente, Charles Taze Rusell, fundador y primer presidente de los Testigos de Jehová, en su publicación Zion s Watch Tower, del 15 de noviembre de 1892, interpretó esta cita bíblica de manera contraria al argumento anterior.

El consideró, mediante el análisis el contexto y no solo un versículo, que el abstenerse de comer sangre fue un mandato necesario para la paz de la iglesia en esa época y no una ley eterna para todos los cristianos . Sin embargo, en 1945 los Testigos decidieron firmemente rechazar cualquier forma de consumo de sangre. Desde entonces este tema ha causado gran controversia. Los trasplantes de órganos, por ejemplo, fueron considerados en 1968 como una forma de canibalismo. Luego, en 1980, fue convertido en un asunto de conciencia de cada Testigo.

Esta polémica interpretativa sobre un asunto tan aparentemente alejado de la vida contemporánea, que para los Testigos de Jehová es una grave cuestión de principios, ya ha dejado caídos en el camino. La hija de Rosa murió hace cinco años por no admitir un transplante de hígado. Durante ocho años estuvo sometida a diálisis, lavado de la sangre. Cuando empezó a perder el volumen de esta sustancia y otros elementos importantes, la única alternativa que le dieron los médicos fue el transplante. Ella no lo acepto por que los órganos contienen sangre , afirma su padre.

Entre leyes

Según Alfonso Tamayo Tamayo, abogado y jurista especializado en el área médicolegal, para que el Testigo de Jehová pueda autodeterminarse (no aceptar transfusiones sanguíneas) y para que esa decisión sea válida a la luz de la Constitución Nacional, debe cumplir con los siguientes requisitos: que sea mayor de edad, que la decisión sea tomada en pleno y normal uso de sus facultades mentales y que no haya obrado bajo presión de ninguna persona ni por ningún otro método de presión ni físico ni psíquico.

Con respecto a las transfusiones de sangre, La Atalaya, revista de los Testigos de Jehová, del 1 de julio de 1961, dice tajantemente: Es una violación de los mandamientos de Dios a los cristianos,,, Y advierte que no es una cuestión de excusarla a la ligera como si fuera un asunto optativo para que el individuo decida en cuanto a ella según su conciencia . El que recibe una transfusión de sangre continúa el artículo tiene que ser cortado del pueblo de Dios por medio de excomunión o expulsión.

Respecto de las excomuniones o expulsiones, el libro Organizados para efectuar nuestro ministerio, publicado en 1989 por los Testigos de Jehová, advierte: Cuando se hace necesario remover de la congregación a un malhechor que no se arrepiente, se hace un anuncio breve que declare sencillamente que tal persona ha sido expulsada. Esto será para los miembros fieles de la congregación aviso de que dejen de asociarse con tal persona .

Según Vladimiro Naranjo, presidente de la Corte Constitucional, con este mandato se estaría violando el derecho al buen nombre. Con la expulsión, las parejas, los amigos y hasta las familias tenderían a dividirse, en vista de la imposición a los miembros de la comunidad de no asociarse con ellos.

Una reciente disputa entre el gobierno de Bulgaria y la Asociación Testigos de Jehová fue dirimida por la Comisión Europea de Derechos Humanos con un acuerdo amistoso en el que los miembros de esa comunidad incluyeron un estatuto permitiendo a sus miembros y a sus hijos la libre escogencia de aceptar transfusiones de sangre, sin ningún control o sanción por parte de la Asociación de Testigos de Jehová.

*Nombre ficticio

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